¿No os apetecen unos haggis?

Si nos gusta el turismo gastronómico, cuando decidamos viajar a Escocia no debemos olvidar probar los haggis, un plato típico escocés que muy probablemente hayamos oído en alguna ocasión pero del que todavía no conocemos sus bondades.

¿No os apetecen unos haggis?

La historia del haggis

El hecho de que los haggis sean un plato tan exquisito ha hecho que se extienda a lo largo del mundo superando todas las fronteras, pero a la vez también da lugar a la diversificación, es decir, cada vez es más frecuente que encontremos haggis con combinaciones distintas aunque no por ello menos sabrosas. Por ejemplo, en la actualidad podemos incluso encontrar hamburguesas de haggis, un plato peculiar y muy original con el que saciaremos nuestra hambre de una forma mucho más actual y divertida, especialmente indicada para los más jóvenes.

Sin embargo, como somos amantes de la gastronomía, nuestro objetivo va a ser el conocer el plato original, es decir, ese plato que cada 25 de enero por tradición se consume en la conocida como Cena de Burns o Burns Night, una celebración cuyo objetivo es homenajear al popular poeta escocés Robert Burns que en uno de sus poemas incluía este guiso típico que otrora era frecuente entre los más pobres del país, especialmente debido a que para su fabricación se hacía uso de aquellas partes de la oveja que no eran consumidas por el resto de la sociedad y que generalmente acababan convirtiéndose en desperdicios.

Sin embargo, la situación hizo que estas personas aprovechasen todo lo que había su alcance, una de las razones por las que a día de hoy conocemos los haggis, un plato que sin duda alguna se ha convertido en uno de los más populares especialmente en el mundo anglosajón.

Pese a tratarse de una tradición el hecho de consumirlo el 25 de enero, en realidad cabe destacar que este plato exquisito es a día de hoy un producto que se consume con bastante frecuencia en las casas durante todo el año, pero siempre es uno de los platos principales en las celebraciones y fiestas más destacadas.

Y por supuesto, en estas celebraciones y muy especialmente en la Burns Night, los haggis vienen acompañados del mejor whisky, los mejores bailes y sobre todo un sentimiento de unión y respeto entre todos aquellos que deciden reunirse para recordar viejos tiempos, hablar del futuro y por supuesto conocer nuevos amigos de dentro y fuera del país.

Los ingredientes del haggis

Y como comentábamos en el punto anterior, el haggis ha ido evolucionando y adaptándose a los nuevos tiempos, algo que evidentemente tiene que hacer cualquier plato que se precie. Por ello no es difícil encontrar a día de hoy haggis fabricados con carne de ciervo, mientras que en realidad, los ingredientes que vamos a utilizar para esta asombrosa receta son las asaduras de oveja o Cordero, es decir, el corazón, los pulmones y el hígado.

¿No os apetecen unos haggis?

Estos productos cárnicos se mezclan con cebolla, hierbas y harina de avena, para posteriormente aderezar con una mezcla de especias, y es que no olvidemos que el haggis original es un plato donde las especias adquieren una importante relevancia.

Una vez que se ha realizado la mezcla se utiliza el estómago del animal para introducir el producto en su interior, atar sus extremos y proceder a la cocción, la cual deberá ser lenta pero constante, necesitando de este modo varias horas para su perfecta elaboración.

Eso sí, pese a su fantástico sabor, es cierto que muchas personas todavía son algo reacias a consumir este manjar, y es que especialmente los que no están acostumbrados a saber lo que comen, generalmente pueden torcer el mohín al conocer sus ingredientes, por lo que por desgracia finalmente acaban por no paladear uno de los platos más exquisitos que podemos encontrar.

Las curiosidades de los haggis

Muchos años han pasado desde que se consumió el primer haggis, y desde entonces es inevitable que este popular plato se haya visto envuelto en un amplio abanico de curiosidades.

Por ejemplo, el término haggis es utilizado en la actualidad en Escocia en ocasiones como despectivo, es decir, se utiliza como un insulto a las personas que padecen obesidad.

También cabe destacar que el deporte incluye al haggis en una modalidad que no es otra que el lanzamiento de haggis. Como podéis imaginar se trata de coger un haggis y lanzarlo lo más lejos que sea posible. Por el momento el récord lo ostenta Alan Pettigrew que en 1984 consiguió lanzar un haggis de 680 g a una distancia de 55,11 m, sin duda una hazaña que vale la pena rememorar.

Y para terminar, existe una leyenda acerca de que el haggis es un animal escocés curioso y muy peculiar por su conformación física y modo de andar, aunque en realidad ya desde aquí os decimos que se trata tan sólo de un toque humorístico con el que los escoceses suelen tomar el pelo a los turistas más crédulos, así que ya estáis avisados.

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